Plaza de la Plaza de Toros
Plaza circundante a parte de la plaza de Toros de Pamplona, formada por el espacio existente entre ésta, la calle Arrieta y la calle Amaya. [ Ver en el mapa ]
Además de la propia Plaza de Toros, destacan en este espacio la existencia de uno de los aparcamientos subterráneos más importantes de Pamplona, así como la escultura “El mundo de los Toros (Homenaje al Toro)“, del escultor Carlos Ciriza
El mundo de los Toros (Homenaje al Toro)
Obra de Carlos Ciriza, realizada en 1996, en acero sobre plataforma de poliéster, fibra de vidrio y madera de roble, castaño y cerezo

El mundo de los Toros (Homenaje al Toro), en la plaza de la Plaza de Toros.

El Mundo de los Toros (Homenaje al Toro), obra de Carlos Ciriza

El Mundo de los Toros (Homenaje al Toro), obra de Carlos Ciriza

El Mundo de los Toros (Homenaje al Toro), obra de Carlos Ciriza

El Mundo de los Toros (Homenaje al Toro), obra de Carlos Ciriza
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La Plaza de Toros de Pamplona

Vista de la entrada principal a la Plaza de Toros

Una vista de parte de la plaza de la Plaza de Toros, con ésta en segundo plano.

Una vista de parte de la plaza de la Plaza de Toros, con ésta en segundo plano.

Una vista de parte de la plaza de la Plaza de Toros, con ésta en segundo plano.

Una vista de parte de la plaza de la Plaza de Toros, con ésta en segundo plano.

Callejón de acceso a la Plaza de Toros de Pamplona en el recorrido del Encierro.
La Plaza de Toros de Pamplona es el coso taurino proyectada en 1920 en el Segundo Ensanche de Pamplona para festejar las corridas de toros. Cuenta con un aforo de unos 19.720 espectadores, lo que la convierte en el mayor coso de Navarra, y el cuarto mayor del mundo en cuanto a aforo (tras México,Valencia (Venezuela) y Madrid).
Es mundialmente conocida por los encierros de la Feria de San Fermín, que tienen lugar anualmente entre el 7 y el 14 de julio. Actualmente también se utiliza para conciertos y espectáculos.
En 1920, debido a los planes urbanísticos de la ciudad, el Ayuntamiento de Pamplona decide sustituir la plaza de toros, construida en 1844, por otra en el segundo Ensanche. El derribo de la plaza vieja era imprescindible y el nuevo coso se ubicó también al final de la calle Estafeta pero de forma que el encierro en lugar de doblar a la derecha girase a la izquierda.
El Ayuntamiento no podía hacer frente a los gastos de la construcción y decidió ofrecer la iniciativa a la ciudad. La Casa de Misericordia, mediante la emisión de obligaciones y con la ayuda de entidades financieras pamplonesas, se convirtió finalmente en la propietaria.
La edificación comenzó en marzo de 1921 y, debido al incendio que arrasó la antigua plaza en agosto de ese mismo año, se impuso que la nueva instalación estuviera lista para los siguientes sanfermines.
Desde su construcción es propiedad de la Casa de Misericordia de Pamplona, que a su vez es quien gestiona su uso y los espectáculos que en ella se producen.
Se inauguró para los Sanfermines, el 7 de julio de 1922, realizada por el arquitecto de San Sebastián Francisco Urcola, con una capacidad de 13.620 localidades. Se utilizaron los nuevos materiales del momento, como el hormigón armado, pero con formas historicistas, con aspecto clásico. Su cuerpo principal se resuelve a la manera de un gran arco de triunfo, con galería superior y crestería de claro origen plateresco y al renacimiento remite el orden gigante empleado, jónico en el cuerpo principal y dórico alrededor del ruedo.
En 1966 fue reformada por Rafael Moneo con la colaboración del ingeniero Carlos Fernández Casado, mediante concurso, ampliando la estructura existente de hormigón exponiéndola a la vista con una serie de costillas triangulares, y logrando un aforo de 19.529 espectadores.
La teja original se sustituyo a principios de los años ochenta por chapa metálica, pintada de un color verde poco afortunado que llama demasiado la atención.
Durante las obras realizadas del 2004-2005 para cumplir la normativa de seguridad, reduciéndose el número de plazas, se encontró en la zona del coso una fuente y un canal del siglo XVI que abasteció al burgo de Navarrería hasta 1852, un puente también del siglo XVI, y restos del desaparecido Revellín de la Tejería de las murallas.
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